El acompañamiento no es un paquete cerrado. Se ordena en tramos que se ajustan según el momento de cada persona, la distancia y la red que tenga cerca. Estos son los pasos que solemos recorrer.
Semana 1
Una conversación inicial, por teléfono o presencial, para entender qué está pasando y qué se busca. No hay formularios largos ni diagnósticos apresurados: se registra el contexto familiar, el tipo de consumo y si ya hubo intentos previos.
Logro de esta etapa: claridad sobre el punto de partida y una persona de referencia asignada.
Semanas 2 a 4
Se define si conviene un tratamiento ambulatorio, con qué frecuencia y con qué profesionales. En paralelo se identifican dos o tres personas de confianza que puedan sostener el proceso, y se acuerdan horarios realistas para las consultas.
Logro de esta etapa: un plan escrito, con días, responsables y un contacto de emergencia.
Mes 2
El trabajo se corre hacia lo cotidiano: sueño, alimentación, espacios de ocio sin consumo y manejo de la ansiedad en momentos puntuales. Se incorporan pautas para reconocer señales tempranas de recaída antes de que escalen.
Logro de esta etapa: una rutina mínima sostenida y registro de situaciones de riesgo.
Meses 3 a 6
Se suma la participación en grupos de apoyo, en CABA, GBA o en la provincia donde viva la persona. La continuidad en el grupo suele ser lo que sostiene los meses más largos, cuando la urgencia inicial ya bajó.
Logro de esta etapa: pertenencia a un espacio estable y vínculos fuera del círculo de consumo.
A partir del mes 6
Se evalúa qué funcionó y qué no, se reduce la frecuencia de las consultas si corresponde y se deja abierta la posibilidad de volver a retomar el acompañamiento. Las recaídas se trabajan como parte del proceso, no como un final.
Logro de esta etapa: autonomía con respaldo disponible y criterios propios para pedir ayuda a tiempo.
En Approach trabajamos con un orden claro: primero escuchamos, después orientamos y recién entonces proponemos un paso concreto. Si escribís por primera vez, no hace falta que tengas todo resuelto ni que prepares un relato ordenado. Contanos en pocas líneas qué está pasando y qué necesitás ahora.
Es el canal más cómodo si preferís escribir con calma, adjuntar contexto o consultar por un familiar. Respondemos dentro de las 24 horas hábiles.
info@addictionex.comSi la situación es urgente o preferís hablar con alguien en el momento, atendemos de lunes a viernes entre las 9 y las 18. Fuera de ese horario, dejá un mensaje y te devolvemos el llamado.
+54 9 11 2743 3481Coordinamos encuentros en talleres barriales y espacios comunitarios de CABA y GBA. La dirección se confirma al agendar, según la zona y la disponibilidad del equipo.
Avenida Tambor de Tacuarí, Municipio de Posadas, Provincia de Misiones, 3300, Argentina
Antes de escribir, podés revisar cómo protegemos tus datos y qué implica iniciar un acompañamiento. Si tu consulta es sobre un familiar, contanos también cómo está él o ella con la situación.
El acompañamiento no empieza con una promesa, empieza con una conversación. Estos son los tramos que recorremos con cada persona o familia, desde el primer contacto hasta el sostenimiento de la abstinencia en la vida cotidiana.
Puede escribir la persona que consume o alguien de su entorno. En esa primera charla, por teléfono o mensaje, ordenamos la situación: qué se consume, desde cuándo, con quién vive y qué se intentó antes. No hay formularios largos ni respuestas automáticas.
Revisamos el nivel de consumo, el estado de salud y el contexto familiar. Si hay riesgo físico o psiquiátrico, derivamos a una guardia o a una internación. Cuando el tratamiento ambulatorio es viable, ahí sí armamos un plan con horarios reales.
Cada caso combina entrevistas individuales, encuentros con el acompañante terapéutico y, cuando hace falta, un grupo de apoyo en CABA, GBA o la provincia donde viva la persona. La familia también tiene su espacio: no se trata solo de quien consume.
Trabajamos sobre el sueño, la alimentación, los vínculos y los lugares que activan las ganas de consumir. Aprendemos a reconocer las señales previas a una recaída y a pedir ayuda antes de que la situación se desborde. Las recaídas no se esconden: se analizan.
Cuando la abstinencia se sostiene, los encuentros se espacian. La persona sigue teniendo un contacto al que recurrir si algo se complica. Si querés ver cómo se traduce esto en cada situación concreta, podés revisar las formas de acompañamiento o escribirnos para orientarte.