Acompañamos a personas en tratamiento ambulatorio, a familias que recién empiezan a entender qué está pasando y a operadores que buscan herramientas para su trabajo diario en territorio. Estos son algunos comentarios reales de ese recorrido.
Llegué después de tres intentos fallidos por mi cuenta. Lo que me sirvió fue entender que la abstinencia no se sostiene solo con voluntad: hay que armar rutina, avisar cuando estás mal y tener a quién llamar un martes a la noche.
Como familiar uno se cansa de discutir. Las pautas para hablar sin acusar y para no sostener todo en soledad me cambiaron la forma de estar cerca de mi hijo. No resolvió nada de un día para el otro, pero dejamos de pelearnos todas las noches.
Coordino un grupo de apoyo barrial y uso las guías para preparar los encuentros. El lenguaje directo, sin promesas mágicas, ayuda a que la gente se quede. Muchos vuelven porque se sienten escuchados sin sermón.
Espacios y equipos que trabajan con nosotros
Siguiente paso
En la página de operadores reunimos lo que aprendimos trabajando con familias, referentes barriales y equipos de salud en CABA, GBA y el interior. Antes de improvisar una intervención o de insistir con el mismo reclamo de siempre, conviene ordenar el panorama: qué rol podés sostener, con quién coordinás y qué límites necesitás poner para no desgastarte en el intento.
Escribinos y te orientamos sobre el paso concreto que corresponde a tu situación. Sin vueltas y sin promesas que no podemos cumplir.
Orientación directa
Contanos brevemente qué está pasando y te respondemos con opciones reales.
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