Cómo avanza un proceso de acompañamiento

No hay un único camino para dejar el consumo. Lo que sí existe es un orden posible: etapas que se repiten, tiempos que varían según cada persona y decisiones que conviene tomar sin apuro. Acá describimos ese recorrido tal como lo vemos en los talleres y consultas.

  1. Semanas 1 a 2

    Primer contacto y evaluación

    La primera conversación no busca convencer a nadie. Se escucha qué está pasando, desde cuándo, qué se intentó antes y qué red existe alrededor. Si hay familiares, se los convoca por separado para no mezclar reclamos con la demanda de la persona. Al cierre de esta etapa queda claro si conviene un abordaje ambulatorio, una derivación a salud mental o un espacio de grupo.

  2. Semanas 3 a 6

    Armado de la red de contención

    Se identifican dos o tres personas de confianza que puedan sostener llamados concretos, no promesas vagas. Se acuerdan horarios de contacto, se define qué hacer ante un episodio de consumo y se acotan los espacios donde el riesgo es mayor. En paralelo, se suman rutinas mínimas: dormir, comer, caminar. Nada espectacular, pero sostiene el día.

  3. Meses 2 y 3

    Tratamiento ambulatorio y grupos

    Acá se combinan entrevistas individuales con participación en grupos de apoyo en CABA, GBA o la provincia donde viva la persona. Los grupos no son todos iguales: algunos son de pares, otros coordinados por profesionales, algunos se reúnen en centros de salud y otros en espacios comunitarios. La continuidad depende de encontrar uno donde se pueda hablar sin ser juzgado.

  4. Meses 4 a 6

    Prevención de recaídas

    Se trabaja con situaciones concretas: qué hacer ante una invitación, cómo responder a un mal día sin volver al consumo, cómo reconocer las señales previas. Una recaída no cierra el proceso, pero sí obliga a revisar qué falló en la red y en la rutina. En esta etapa muchas familias también necesitan su propio espacio de escucha.

  5. A partir del mes 6

    Sostener la abstinencia en el día a día

    El acompañamiento baja de intensidad, pero no desaparece. Se mantienen los contactos de referencia, se revisan los acuerdos cada tanto y se deja abierta la puerta para volver a consultar si algo se desordena. La abstinencia se sostiene con hábitos, vínculos y una red que siga funcionando cuando el impulso aparece.

Lo que cambia cuando el proceso tiene un orden claro

En la práctica, acompañar una salida del consumo se parece menos a una línea recta y más a una serie de tramos con ritmos distintos. Estos son los puntos donde la mayoría de las personas y sus familias notan una diferencia concreta.

Adicción Ex timeline
  • Saber por dónde empezar sin improvisar

    Las primeras 72 horas suelen definir el tono del resto. Ordenamos prioridades: qué sacar de casa, a quién avisar, cómo dormir y comer cuando el cuerpo está desregulado.

  • Conversaciones que no terminan en pelea

    Para familiares y personas cercanas: qué decir, qué evitar y cómo elegir el momento. El objetivo no es convencer a nadie, sino dejar una puerta abierta que la otra persona pueda cruzar cuando esté lista.

  • Entender qué es un tratamiento ambulatorio

    Frecuencia de sesiones, rol del acompañante, articulación con psicólogos y psiquiatras. Sin promesas mágicas: qué se puede esperar en las primeras semanas y qué no.

  • Reconocer una recaída a tiempo

    Señales previas, situaciones de riesgo y qué hacer cuando ya ocurrió. Una recaída no borra el recorrido hecho, pero sí exige ajustar el plan y avisar a la red de contención.

  • Armar una red que sostenga el día a día

    Grupos de apoyo en CABA, GBA y otras provincias, más personas de confianza que puedan sostener la rutina. La continuidad casi siempre depende de no estar solo en el intento.

Si querés ver cómo se ordenan estos tramos en un recorrido concreto, podés revisar nuestro enfoque de acompañamiento o las opciones de apoyo disponibles.

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