Guía práctica de arranque
Primeros pasos para dejar el consumo
Qué hacer en las primeras 72 horas
Las primeras horas después de tomar la decisión suelen ser las más confusas. Hay urgencia, hay miedo a fallar y también una sensación rara de alivio. No hace falta tener un plan perfecto para empezar: alcanza con ordenar el día de hoy y el de mañana. Lo que sigue son pasos concretos que usamos en talleres barriales y en acompañamientos individuales, sin promesas mágicas.
Sacar de casa lo que activa el consumo
No es un gesto simbólico. Es una decisión práctica que reduce la cantidad de veces por día que la cabeza vuelve al mismo lugar. Guardar, tirar o dejar en casa de alguien de confianza todo lo que funciona como disparador: sustancias, objetos asociados, contactos que solo aparecen para eso. Si te cuesta hacerlo solo, pedile a alguien que se quede mientras lo hacés.
Avisar a una persona de confianza
Una sola persona alcanza para el primer tramo. No hace falta contarlo en todos lados. Elegí a alguien que no te juzgue y que pueda estar disponible por teléfono en los momentos difíciles, sobre todo a la noche. Decile qué necesitás de ella: que te escuche, que te acompañe a una consulta, que te llame a cierta hora. Cuanto más concreto el pedido, más fácil sostenerlo.
Fijar una rutina mínima para dormir y comer
El cuerpo sostiene buena parte del proceso. Dormir y comer mal hace que todo se sienta más grande. No se trata de armar una agenda estricta, sino de tres o cuatro puntos fijos: una hora para acostarse, algo concreto para desayunar, una caminata corta, un momento sin pantalla. La rutina no resuelve el consumo, pero da un piso sobre el que apoyarse cuando aparece el impulso.
Cuándo pedir una consulta profesional
Si el consumo es intenso, si hay síntomas físicos al parar, si aparecen pensamientos de lastimarte o si ya intentaste varias veces sin sostenerlo, conviene una consulta con un profesional. También si el malestar te desborda o si la familia está agotada. Un tratamiento ambulatorio puede empezar con una entrevista de orientación y de ahí ver qué conviene: acompañamiento terapéutico, terapia individual, grupo de apoyo o una combinación.
Cómo llegar a esa consulta sin dar vueltas
No hace falta tener todo resuelto para pedir hora. Escribí o llamá, contá en dos o tres frases qué está pasando y preguntá qué opciones hay cerca de tu zona. Si estás en CABA, GBA u otra provincia, se puede orientar según la obra social, la disponibilidad y el tipo de acompañamiento que busques. Si querés ver primero cómo trabajamos, podés revisar las opciones de acompañamiento o escribirnos por contacto.
No hay una única forma de empezar. Hay decisiones que hacen más fácil el primer tramo: sacar lo que activa, avisar a alguien, ordenar el sueño y la comida, y no quedarse solo con la urgencia. El resto se va armando con el tiempo y con apoyo.